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Hobbes, Naomi Klein y el uso político-social del miedo

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El miedo y la esperanza son emociones poderosas e inevitables. La fuerza que nos lleva a imaginar el futuro, y temer o desear lo que vendrá, es espontanea. Sin embargo, la historia nos ha enseñado a desconfiar de los gobiernos que inflaman esas dos pasiones. Si un Estado promueve el miedo o promete esperanzas salvíficas, podemos empezar a sospechar que algo va mal. Cuando las instituciones políticas se apoderan del tejido emocional del pueblo, los efectos suelen ser catastróficos: dictaduras brutales, Estados policiales, cazas de brujas y genocidios. Todos ellos se originan en el uso institucional del miedo. Por ello, tras muchos tropiezos, hemos aprendido que el miedo debe quedar fuera de la esfera política. No siempre fue así.   Hablando de su nacimiento, Thomas Hobbes dijo: “el miedo y yo nacimos gemelos”. Según cuenta, su madre dio a luz de modo prematuro ante la noticia de la inminente llegada de la Armada Invencible. No se trata de una anécdota sin importanc...

Personas víricas que consumen energía (Patricia Ramírez)

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Seguro que usted se ha visto alguna vez en esa situación en la que después de mantener una conversación con un amigo se ha sentido desolado, ha contemplado el mundo con más tristeza y menos entusiasmo que antes de empezar la conversación, o ha pensado: “Madre mía, a este amigo no le pasa nada bueno, siempre tiene una queja”. Y en situaciones extremas, ha escuchado el teléfono, ha visto el nombre de la llamada entrante y ha dejado de atenderlo porque sabe que esa persona, de alguna manera, le va a complicar la vida: le va a contar un nuevo problema o seguirá hablando de su monotema, por lo general con temática “desgracia”. La pregunta que uno se plantea siempre después de pasar un rato con las personas víricas es: “¿Y yo qué necesidad tengo de estar oyendo esto?”. ¿Quiénes son las personas víricas? Aquellas que llegan y le contagian de mal humor, de tristeza, de miedo, de envidia o cualquier otro tipo de emoción negativa que hasta ese momento no se había manifestado en ...

Cardo a la Navarra con Alcachofas

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Fundamental que el cardo sea de Navarra. Antes de su consumo, hay que limpiarlo de forma adecuada. Retiramos con la ayuda de un cuchillo las partes duras que envuelven la base del tallo. Quitamos las hojas y los filamentos que recubren el tallo hasta encontrar una penca jugosa y de un color verde blanquecino. Troceamos en porciones de unos cinco centímetros y rociamos con zumo de limón para que no se oxide ni se oscurezca. Cocemos en agua hirviendo con sal, un poco de azucar, mantequilla y un poco de limón a fuego medio durante 90 minutos en una cazuela normal y durante 30 minutos, si lo hacemos en una olla exprés. Una vez cocido tapamos y conservamos con el agua de cocción. Para preparar las alcachofas hervidas lo primero que tenemos que hacer es pelar las alcachofas para quitar las partes más dura. Para hacer esta tarea siempre es recomendable utilizar unos guantes, de esta forma evitaremos mancharnos las manos. Eliminando todas las hojas de fuera y las puntas, nos ...

El Miedo (Rafa Redondo)

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El miedo es el mayor cómplice de la ignorancia: separa, es gregario, envenena los artículos de opinión, dice no tener dios, aunque adora el dinero. El miedo dice no tener ideología, aunque está afiliado a los partidos llamados moderados y a las religiones, escuelas o líneas de espiritualidad establecidas. Se hace imperativo crecer libre de dogmas, pero nos aterra la libertad y la soledad del libre, punto de arranque de la madurez total. El individuo libre sabe estar solo. El miedo nubla nuestra verdadera naturaleza. El miedo miente, pero seduce; tiene poder, tiene tarjeta de crédito, preside las multinacionales, está presente en los consejos de administración, destaca en los grupos de presión, crea golpes de estado, nombra a los papas obispos y rectores. Pero al ser humano le ha sido dado soñar el alba que puede reintegrarle al flujo de la vida. Cierto día gris que no olvido, escuché de mis alumnos que "el hombre es malo por naturaleza". No supieron darme raz...

Reflexiones desde dentro

  La nueva física ha puesto de manifiesto que la unidad material que tanto ha buscado la ciencia occidental no existe, que no existe un “punto singular” que sea principio del universo y de todas las cosas. No hay pues dualidad, porque, si no hay “uno”, no hay “dos”, y viceversa. Esta nueva visión del mundo va a cambiar no sólo nuestra percepción del universo, sino también nuestra actitud frente a la vida y la muerte, frente a nosotros mismos; y a propiciar, tal vez, la revolución sociocultural y biocultural mayor de la historia. Pero, esta revolución no podemos ni debemos esperar que surja del sistema establecido. Para que nos haga libres y consecuentes con nosotros mismos y con nuestro entorno debe nacer de nuestra conciencia, individual y colectiva, de nuestra investigación personal del orden espiritual, del clima cultivado en nuestros hogares, escuelas y universidades, de la transmisión oral y multimedia, de la de la atomización, que no desarticulación, de los ...

Bordes (Juan Bas)

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   Todos somos bordes algunas veces. Nos mostramos ariscos, antipáticos, cortantes, por tener un mal día, por actitud defensiva ante un agravio o sin saber porqué, por mera inercia. Pero ser borde todo el tiempo, la práctica constante de mostrar aspereza a los demás, sin excepciones, requiere vocación, profesionalidad, entrega; es un sacerdocio. El borde auténtico se parece al tonto en que ninguno de los dos descansa nunca. Pero se diferencia de éste en que el ejercicio de su ministerio suele ser voluntario y consciente; el tonto ni siquiera sabe que lo es. Aunque también hay bordes inconscientes cuya antipatía ontológica, unida a la ausencia total del conócete a ti mismo, da por resultado el que andar por la vida siendo un esquinado perenne les parezca lo más normal del mundo, su carácter, como cualquier otro. Son de los que se sienten justificados por un brutal sentido de la sinceridad, la cual nadie les ha pedido.    El borde profesional no suele ser tonto, pero...

A ver si lo he entendido, presidente (A. Pérez Reverte)

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 A ver si lo he entendido, señor presidente... Hasta por morirme debo pagar un 21 %... A ver si lo entiendo. Insisto. Alemania tiene 80 millones de fulanos y 150.000 políticos. España, 47 millones y 445.000 políticos. Sin contar asesores, cómplices y colegas. O en Alemania faltan políticos, o aquí sobran. Si en Alemania faltan, apenas tengo nada que decir. Si en España sobran, tengo algunas preguntas. Señor presidente. ¿Para qué sirven 390 senadores (con la brillantez media y la eficacia política media de un Iñaki Anasagasti, por ejemplo)? Subpregunta: si un concejal de Villacantos del Botijo, por ejemplo, necesita contratar a 15 asesores... ¿Para qué puñetas sirve ese concejal, aparte de para dar de comer a numerosos compadres y parientes? ¿Para qué sirven 1.206 parlamentarios autonómicos y 1.031 diputados provinciales? ¿Sabe usted lo que cobra toda esa gente? ¿Y lo que come? Ese tinglado regional, repartido en diecisiete chiringuitos distintos, duplicados, nos cuest...